Hablas como le explicarías el asunto a un compañero —con tus rodeos y tus «no, espera»— y el texto aparece bien escrito en Word, en Outlook o en tu programa de gestión, justo donde tenías el cursor.
Fíjate en lo que no ha hecho: no ha cambiado el plazo, no ha añadido un «Estimado cliente» ni una despedida que no dijiste, y el «auto no, la sentencia» ha quedado resuelto.
Word, el correo, el gestor del despacho o un portal web: si tiene cursor, Dictaly escribe ahí.
Cada tipo de texto tiene su perfil, y se cambia de uno a otro sin soltar el atajo.
Demandas, contestaciones y recursos, con los rótulos en su línea y los artículos citados como se citan. Tú pones el criterio y la puntuación; el tecleo, no.
Explicar una sentencia, pedir documentación, contar cómo va el asunto. En el tono de una persona, no de un formulario.
Lo que salió de la vista o de la llamada, dictado al volver al despacho. Queda ordenado por temas, con lo pendiente al final.
Hablas saltando de un punto a otro, como sale una reunión. El texto queda agrupado, sin perder nada de lo que dijiste.
Borradores completos en un par de minutos, que revisas y ajustas en vez de empezar desde la hoja en blanco.
Teams, WhatsApp Web o el chat del despacho. Frases cortas, bien puntuadas, sin punto final rígido.
Con la skill Jurídico dictas los signos —«coma», «punto y aparte»— como harías con un dictáfono, y Dictaly se ocupa de la forma: las cifras, las fechas y las referencias como se escriben en un juzgado.
«hechos nueva línea primero punto con fecha doce de marzo de dos mil veinticinco mi mandante abonó doce mil cuatrocientos cincuenta euros con ochenta céntimos coma sin que conste requerimiento alguno punto y aparte segundo punto la obligación eh no perdón la deuda quedó extinguida por el pago conforme al artículo mil ciento cincuenta y seis del código civil punto»
HECHOS Primero. Con fecha 12 de marzo de 2025 mi mandante abonó 12.450,80 €, sin que conste requerimiento alguno. Segundo. La deuda quedó extinguida por el pago conforme al artículo 1.156 del Código Civil.
No añade fundamentos, jurisprudencia ni artículos que no hayas dictado, ni pretensiones al suplico. Si no lo dijiste, no está.
Los nombres de las partes, las fechas, los plazos, las cuantías y los números de autos se quedan como los dictaste. Tampoco reordena los hechos.
Partes, procuradores, juzgados, apellidos imposibles. Los añades a tu diccionario una vez y dejan de salir mal.
Dictaly vive en la bandeja de Windows. No hay que abrir nada ni copiar y pegar.
Con el cursor donde quieras escribir: el escrito, el correo, la ficha del expediente. Una burbuja discreta confirma que escucha.
Como hablas. Si te equivocas, rectifica en voz alta: «el martes, no, el jueves». Se queda el jueves.
En uno a tres segundos el texto está escrito. Lo lees, lo retocas si hace falta, y sigues.
Trabajas con secreto profesional. Esto es exactamente lo que hace Dictaly con tu voz.
No hay escucha permanente ni palabra de activación. Tras un rato sin usarlo, se cierra del todo.
Se envía cifrado, se convierte en texto y se descarta. No se almacena ni se usa para entrenar modelos.
El historial vive en tu disco, no en nuestros servidores, y se borra solo a los 90 días. Lo puedes borrar antes cuando quieras.
Qué proveedores intervienen y dónde está explicado en la política de privacidad. Si tu despacho necesita un contrato de encargo, escríbenos antes de usarlo con asuntos reales: [email protected].
15 horas de dictado al mes: más de 100.000 palabras. Sin permanencia.
Los 5 días de prueba no piden tarjeta ni cuenta. Precios con impuestos incluidos.
Si puedes escribir en él, puedes dictar en él. Dictaly escribe donde está el cursor, como si tecleases, así que no necesita ninguna integración: Word, Outlook, el gestor del despacho o un portal web.
Depende de lo que escribas. En escritos, con la skill Jurídico, sí: dices «coma» o «punto y aparte», porque en un escrito la puntuación es tuya. En correos, notas y mensajes, no: hablas normal y se puntúa solo.
Dictaly escribe lo que dictas, no lo comprueba. No añade ni corrige referencias por su cuenta, así que el texto dice exactamente lo que dijiste, para bien y para mal. La revisión final sigue siendo tuya.
Está pensado para tu despacho o para casa. Con unos auriculares con micrófono cerca de la boca se puede hablar bajo, y el micrófono solo se abre mientras dictas.
Hoy en Windows 10 y 11. Android e iPhone llegan en breve a Google Play y a la App Store, con la misma suscripción; para Mac no hay fecha.
Cinco días o dos horas y media de dictado, lo que llegue antes. No pide tarjeta ni cuenta: se activa dentro de la aplicación.
Cinco días sin tarjeta. La prueba se activa dentro de la aplicación, al abrirla por primera vez.
¿Ya la tienes? Clic derecho en el icono de la bandeja → «Cómo se dicta…» · Windows 10 y 11 (64 bits)