Hablas como se lo contarías a un compañero al salir de la reunión —a saltos, con tus «no, perdona»— y la nota aparece ordenada donde tenías el cursor: en Salesforce, en HubSpot, en el correo o en la hoja de Excel de siempre.
Fíjate en lo que no ha hecho: el descuento sigue siendo el 15 %, las licencias son las 45 de la rectificación y no hay ninguna despedida que no dijeras.
El CRM de tu empresa, el correo, WhatsApp Web o el portal de un cliente: si tiene cursor, Dictaly escribe ahí. Sin integración ni permisos del administrador.
Vendes tú y el papeleo también es tuyo: agente comercial, mediador de seguros, agente inmobiliario. Cada tipo de texto tiene su perfil, y se cambia de uno a otro sin soltar el atajo.
Con quién estuviste, qué necesitan, qué les frena y qué quedó pendiente. Lo cuentas en un minuto y queda en sus apartados.
El resumen de lo acordado, el mismo día y con los puntos en lista. En tu tono, sin fórmulas de plantilla.
El cuerpo de la oferta dictado de un tirón: alcance, condiciones y plazos. Lo revisas y lo ajustas en vez de empezar en blanco.
Importe, quién decide, contra quién compites y cuándo se cierra. Los campos que el CRM pide y nadie rellena.
WhatsApp Web, LinkedIn o Teams. Frases cortas, bien puntuadas, sin punto final rígido.
Hablas saltando de un cliente a otro, como sale de memoria. El texto queda agrupado por cuenta, con lo pendiente al final.
La skill Comercial trae la plantilla. No hace falta seguir su orden ni nombrar los apartados: hablas como te salga y cada cosa va a su sitio. Los que no tocaste, desaparecen.
«plantilla nota de visita he estado con Andrés Molina el jefe de compras de Talleres Ruiz y con su encargado de almacén ahora le compran a otro proveedor y están hartos de los plazos les tardan tres semanas quieren probar con un pedido de doscientas unidades eh pero el precio les parece alto piden un ocho por ciento si pasan de quinientas al año le he dicho que lo consulto y no tienen prisa hasta enero le mando la oferta el jueves y me llama él la semana siguiente»
Cliente: Talleres Ruiz. Asistentes: Andrés Molina, jefe de compras, y su encargado de almacén. Situación: Compran a otro proveedor y están hartos de los plazos: les tardan tres semanas. Necesidades: Quieren probar con un pedido de 200 unidades. No tienen prisa hasta enero. Objeciones: El precio les parece alto. Piden un 8 % si pasan de 500 al año. Acuerdos: Le he dicho que lo consulto. Próximos pasos: - Mandar la oferta el jueves. - Me llama él la semana siguiente.
No añade descuentos, fechas ni compromisos que no dijeras, y no puntúa la oportunidad por su cuenta. «El jueves» se queda en «el jueves».
Importes, unidades, porcentajes y plazos salen como los dictaste, en cifra y con su símbolo. Y lo que el cliente no quiere sigue siendo un no.
Lead, forecast, rappel, RFP, DAP, Salesforce: escritos como se escriben. Tus clientes y tus productos los añades al diccionario una vez.
También vienen «plantilla nota de llamada» y «plantilla oportunidad». Puedes editarlas o escribir la tuya con los campos de tu CRM.
Dictaly vive en la bandeja de Windows. No hay que abrir nada ni copiar y pegar.
Con el cursor donde quieras escribir: el campo de notas del CRM, el correo, la propuesta. Una burbuja discreta confirma que escucha.
Como hablas. Si te equivocas, rectifica en voz alta: «cuarenta, no, cuarenta y cinco». Se queda cuarenta y cinco.
En uno a tres segundos el texto está escrito. Lo lees, lo retocas si hace falta, y a la siguiente visita.
Precios, condiciones y nombres de clientes. Esto es exactamente lo que hace Dictaly con tu voz.
No hay escucha permanente ni palabra de activación. Dictaly no graba reuniones: escribe lo que tú le cuentas después.
Se envía cifrado, se convierte en texto y se descarta. No se almacena ni se usa para entrenar modelos.
El historial vive en tu disco, no en nuestros servidores, y se borra solo a los 90 días. Lo puedes borrar antes cuando quieras.
Qué proveedores intervienen y dónde está explicado en la política de privacidad. Si tu empresa necesita un contrato de encargo, escríbenos: [email protected].
15 horas de dictado al mes: más de 100.000 palabras. Sin permanencia.
Los 5 días de prueba no piden tarjeta ni cuenta. Precios con impuestos incluidos.
Si puedes escribir en él, puedes dictar en él. Dictaly escribe donde está el cursor, como si tecleases, así que no necesita integración ni que nadie de sistemas lo conecte: Salesforce, HubSpot, Pipedrive, Dynamics, el CRM propio de tu empresa o una hoja de Excel.
Todavía no. Hoy Dictaly funciona en Windows 10 y 11; Android e iPhone llegan en breve a Google Play y a la App Store, con la misma suscripción y la misma skill. Mientras tanto, la nota se dicta al abrir el portátil.
No. Dictaly no escucha reuniones ni llamadas: el micrófono se abre cuando pulsas el atajo y escribe lo que tú cuentas. No hay que pedir permiso a nadie para usarlo.
No. Cuentas la visita como te salga y cada cosa va a su apartado. Lo que no mencionas no aparece, y nada se rellena con lo que «suele ponerse».
Sí. En Ajustes → Plantillas editas las que trae la skill o escribes la tuya: un rótulo con dos puntos por cada campo, y listo.
La suscripción es por persona y vale para tres equipos suyos. Si quieres ponerlo a un equipo entero, escríbenos a [email protected].
Cinco días o dos horas y media de dictado, lo que llegue antes. No pide tarjeta ni cuenta: se activa dentro de la aplicación.
Cinco días sin tarjeta. La prueba se activa dentro de la aplicación, al abrirla por primera vez. La skill Comercial se instala desde Ajustes → Skills.
¿Ya la tienes? Clic derecho en el icono de la bandeja → «Cómo se dicta…» · Windows 10 y 11 (64 bits)