Correos a familias, programaciones, actas, memorias. Hablas como lo contarías en la sala de profes y el texto aparece bien escrito en tu plataforma, en Word o en Gmail, justo donde tenías el cursor. Lo que piensas y decides sigue siendo tuyo; Dictaly solo lo pone en limpio.
El jueves, que corregiste en voz alta, ha desaparecido. Lo que había que traer ha quedado en lista. Y no se ha inventado ni un «Un cordial saludo» ni una firma.
La plataforma de tu comunidad, Classroom o el correo: si tiene cursor, Dictaly escribe ahí.
Un perfil para cada tipo de texto, y se cambia de uno a otro sin soltar el atajo.
Salidas, reuniones, avisos. Cercanos y claros, sin fórmulas huecas, en el tono en que se lo dirías en la puerta.
La justificación, la metodología y la atención a la diversidad. El primer borrador sale hablando, no copiando.
Lo que se habló en el claustro o en el departamento, dictado al salir. Queda ordenado por temas, con los acuerdos y lo pendiente al final.
Valoración, dificultades y propuestas de mejora. Lo cuentas de corrido y se escribe con estructura.
Tu valoración, redactada. Tú decides qué dices de cada alumno; Dictaly no evalúa ni añade nada que no hayas dicho.
Una devolución que explique qué mejorar, en lo que tardarías en escribir «bien, pero repasa».
Muchas consejerías piden no meter datos personales de alumnos en herramientas con IA. Dictaly se puede usar así sin perder nada.
«El alumno ha mejorado en comprensión lectora…». Luego escribes el nombre a mano, o pegas el texto en la ficha de cada uno. Lo que tarda es redactar, no el nombre.
Dictaly no califica, no propone notas y no opina sobre nadie. Escribe bien lo que tú has decidido decir.
Se envía cifrado, se convierte en texto y se descarta. No se usa para entrenar modelos. El historial se queda en tu ordenador.
Antes de usarlo con informes oficiales, mira las instrucciones de tu centro o de tu consejería sobre herramientas con IA: cada comunidad tiene las suyas, y mandan sobre cualquier cosa que digamos aquí. Qué proveedores intervienen está en la política de privacidad.
Pon tus números y lo que crees que ahorrarías dictando. Luego compruébalo: la prueba dura cinco días, así que empiézala la semana en que más escribes.
15 horas de dictado al mes, que dan para mucho más que un trimestre de papeleo. Sin permanencia.
Los 5 días de prueba no piden tarjeta ni cuenta. Precios con impuestos incluidos.
Esos escriben exactamente lo que dices, con cada «eh» y cada «no, espera», y luego te toca arreglarlo. Dictaly lo escribe ya redactado, con su puntuación y sus listas, y funciona en cualquier programa, no solo en uno.
Solo si puedes instalar programas o usar la Microsoft Store, y en muchos centros no se puede. Está pensado para tu ordenador de casa, que es donde se escribe casi todo.
Si puedes escribir en una casilla, puedes dictar en ella. Dictaly escribe donde está el cursor, como si tecleases, en el navegador o en cualquier programa de Windows.
Los dos primeros días, un poco. Luego es como mandar un audio, con la diferencia de que el que lo recibe lee un texto bien escrito.
Hoy en Windows 10 y 11. Android e iPhone llegan en breve a Google Play y a la App Store, con la misma suscripción; para Mac y Chromebook no hay fecha.
Todavía no, pero si lo quieres proponer para tu claustro o tu sindicato, escríbenos.
Cinco días sin tarjeta. La prueba se activa dentro de la aplicación, al abrirla por primera vez.
¿Ya la tienes? Clic derecho en el icono de la bandeja → «Cómo se dicta…» · Windows 10 y 11 (64 bits)